Con esta propuesta queremos hacer una reflexión sobre la ejemplaridad, la dignidad y lo cotidiano que no se dice desde un atril, sino desde el cuerpo presente. Cada mujer y cada hombre esconde un filósofo; la filósofa es aquella señora que pasea por el parque y observa el movimiento de las hojas de los árboles y se pregunta ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? El filósofo es aquel que sabe disfrutar del solo hecho de estar sentado. Después de siglos de haber dado la espalda a la naturaleza, después de haber dejado atrás a los dioses y sus templos, el ser humano se encuentra solo consigo mismo. ¿Qué nos queda? Volver, volver a pensar, volver a observar, volver a compartir preguntas, volver a la reflexión y al pensamiento para entender el mundo que nos rodea y poder alcanzar una vida ejemplar. Propongo una velada filosófica en forma de obra de teatro o, podría ser también, una conferencia donde los actores y actrices nos hablan sobre la belleza de vivir con dignidad. En escena cuatro grandes actores y la colaboración de la artista Covadonga Villamil. Covadonga creará a lo largo de todo el espectáculo una instalación de naturaleza viva. La instalación de naturaleza viva no es un decorado ni un fondo: es un organismo que respira, que evoluciona, que crece y se marchita. Un jardín en proceso que acompaña y desafía al pensamiento. En este espectáculo, la filosofía no se pronuncia únicamente desde la palabra, la naturaleza viva encarna lo que el texto filosófico propone: mirar el mundo con atención, hacerse preguntas, cuidar lo esencial. Es una metáfora del pensamiento como cultivo, del tiempo como proceso, de la escena como espacio fértil para el buen vivir. De esta manera potenciamos lo vivo frente a lo artificial en una clara invitación a lo contemplativo.